Hernández Quiroz Cristopher Alan
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Reflexiones sobre el ser humano que soy y como me puedo hacer a mi mismo.
La ética, es una disciplina de intensa reflexión. En la que se pone en entredicho lo que uno quiere ser, con lo que debe ser. La ética, relaciona nuestros pensamientos, valores e ideales con nuestros hechos y comportamientos, de tal forma que exista una congruencia entre estos y se logren justificar por nuestra reflexión.
A través de la vida de la humanidad el ser humano se guía por dos preceptos importantes, lo que desea ser y lo que debe ser. Un planteamiento en el que es necesario orientar nuestros ideales y valores con una serie de normas que nos permitan convivir con los demás.
Los seres humanos tendemos a forjar nuestro propio camino en base a nuestra ética o moral involucrando las costumbres que se nos han ido quedando a través del tiempo ya sea conforme se nos ha educado o bien, de las experiencias al mismo tiempo que solucionamos nuestros problemas en base a la ética y la moral, porque la vida como la conocemos, como la llevamos a diario no tendría nada como objeto sin desafíos, y muchas veces se nos hace difícil resolver los problemas, pero estos nos ayudan posteriormente a sobresalir debido a la experiencia.
Uno de los problemas más agudos dentro de la etica, es el de la libertad. La libertad guarda una relación íntima con la libertad de querer y la libertad de obrar. Mi voluntad es mucha para llevar a cabo un tipo de comportamiento y sin embargo las condiciones no son adecuadas para actuar. esta es la libertad de obrar. El planteamiento inverso también sería legítimo.
La moral y la ética nos conduce a pensar sobre el bien y el mal, es decir, ¿Cómo sabemos realmente cuando nosotros estamos haciendo un bien o un mal a otra persona? Bueno pues esto lo sabemos debido a que en la ética se manejan conceptos como correcto, incorrecto, permitido, obligatorio, etc. Y uno sabe que está haciendo el bien porque el beneficio no es para uno mismo sino para ver que la otra persona esté bien, por eso sabemos que es una buena acción, ya que no
estamos pensando el actuar bien para otra persona con la finalidad de que aquello nos beneficie, y en ese momento es cuando se dice que se hace el mal, sencillamente porque nuestras acciones de alguna manera nos beneficiaran a costa de otros o perjudicándolos.
Si ya hemos decidido tal acción moral, y la hemos valorado positivamente por su puesto, ahora estamos obligados moralmente, es decir ya nos comprometimos, y ahora tenemos que cumplir. Esta obligación moral reside en el sujeto o fuera del sujeto. Dicho de otra manera esta obligación tiene su fundamento en la autonomía o la heteronomía de la moral.
Por estas razones a mi parecer la ética y la moral tiene un papel importante dentro de nuestra sociedad ya que por ejemplo: Si alguien le roba a otro, el que roba se está beneficiando a través de la otra persona y al mismo tiempo está perjudicando a esta misma ya que tal vez ese objeto tenia gran valor tanto sentimental como económicamente para el perjudicado y la ética se trata de hacer un bien a los demás y sin ella no sería posible un equilibrio entre la sociedad y sería un caos.
Por lo anterior se deduce que la ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a los distintos ámbitos de la vida personal y social y en la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la utilización de un sistema moral u otro.
Asimismo como la conciencia moral que sería cuando nosotros creemos que estamos haciendo una acto bueno porque debemos hacerlo con la finalidad de quedar bien con una persona.
Por ejemplo la autoconsciencia es importante dentro de este tema ya que nos hace razonar por nosotros mismos y no ser dependientes de otras opiniones que no sean las nuestras en base a las experiencias vividas con los desafíos de la vida, es por eso que se le llamaría autoconsciencia ya que nos independizamos y creamos nuestra conciencia moral, tal vez no de una manera tan evidente, per con el tiempo aparece.
La conciencia moral manda de modo absoluto, ordena de modo incondicionado, nos dice: "me conviene ser amable con él porque así evitaré problemas", este sería un criterio de conveniencia. La conciencia moral dirá: "debo ser amable con el porque es mi deber tratar bien a la gente" y no importa si ello me cuesta la vida, la fortuna, o lo que sea, el mandato de la conciencia no está condicionado por las circunstancias.
Puede suceder que uno no cumpla con su deber, pero eso no le quita autoridad al mandato absoluto. El deber no supone conveniencias, satisfacciones o estrategias, es un fin en sí mismo.
La conciencia moral, es para Kant, la presencia de lo absoluto o al menos, parte del absoluto en el hombre, y tiene razón, ya que está plasmado perfectamente en el ejemplo anterior, de eso se trata la moral, de hacer las cosas no por quedar bien con los demás sino por ser una buena persona, es decir el deber.
¿Cómo se me hace presente entonces el deber? Se presenta como la obediencia a una ley que es universalmente válida para todos los seres racionales.
El ejemplo más útil es el del mantenimiento de las promesas. Por ejemplo, yo que estoy tentado a romper una promesa. El precepto según el cual pienso actuar puede formularse así: “Me es posible romper una promesa siempre que me convenga”. ¿Puedo querer consistentemente que este precepto sea universalmente reconocido y ejecutado? Si todos los hombres actuaran de acuerdo con este precepto y violaran sus promesas cuando les conviene, evidentemente la práctica de formular promesas y confiar en ellas se desvanecería, pues nadie sería capaz de confiar en las promesas de los demás, y, en consecuencia, expresiones de la forma “Yo prometo” dejarían de tener sentido.
Al darles la denominación de categóricos, Kant contrapone los imperativos morales a los imperativos hipotéticos. Un imperativo hipotético tiene la forma “Debes hacer tal y tal cosa si”. El imperativo categórico no está limitado por ninguna condición. Simplemente tiene la forma “Debes hacer tal cosa”.
Según Kant, el ser racional se da a sí mismo los mandatos de la moralidad. No obedece más que a sí mismo.
Cada uno de nosotros es, ineludiblemente, su propia autoridad moral. Comprender esto es comprender también que la autoridad externa, aún si es divina, no puede proporcionar un criterio para la moralidad
Es por eso que la conciencia moral entonces es la conciencia de una exigencia absoluta que no se explica y que no tienen sentido alguno desde el punto de vista de los fenómenos de la naturaleza. En la naturaleza no hay deber sino tan solo suceder, una piedra no "debe" caer, simplemente, "cae".
Ahora, de acuerdo a la ética de Kant, sólo la buena voluntad es absolutamente buena en tanto que no puede ser mala bajo ninguna circunstancia:
"La buena voluntad no es buena por lo que se efectúe o realice, no es buena por su adecuación para alcanzar algún fin que nos hayamos propuesto, es buena solo por el querer, es decir, es buena en sí misma"
Por ejemplo: una persona se esta ahogando en el río, hago todo lo posible por salvarla pero no lo logro. La persona muere, de todas formas. Imaginemos ahora que hago todo lo posible por salvarla y que tengo éxito, salvando su vida. Imaginemos la tercera posibilidad: la persona se está ahogando y yo la atrapo por casualidad mientras pesco con una gran red.
¿Cuál es el valor moral de cada uno de estos posibles actos imaginados? La tercera posibilidad carecería de valor moral porque ocurre sin intencionalidad. Moralmente no es ni buena ni mala, simplemente neutra. Los otros dos actos son moralmente buenos y tienen el mismo valor, en tanto que la buena voluntad es buena en sí misma.
Por eso para determinar la validez de un acto moral, deberíamos prestar atención a la voluntad del sujeto que lo determina y no a la acción misma. Los actos, según Kant, no son ni buenos ni malos; bueno o malo es sólo el sujeto que los realiza.
Lo que es moral o inmoral es la disposición del ánimo del agente. Un acto será bueno si la persona que lo realiza lo hace porque lo considera como absolutamente debido, como un fin absoluto, por el contrario un acto es malo si se hace con el propósito de obtener alguna consecuencia favorable.
Lo bueno, está en la buena voluntad de la ley moral. Si alguien actúa por temor y no por respeto al deber implícito en la ley moral, sus acciones no son morales. Tampoco serán aquellas que se realizan por accidente o como medio para obtener beneficios posteriores.
Al mismo tiempo se relación el deber, ¿Pero sabemos que es el deber? El deber refiere a que la 'buena voluntad', bajo ciertas limitaciones, no puede manifestarse por sí sola.
El hombre, no es un ente puramente racional, sino que también es sensible. Observamos que las acciones de las personas, de cierta manera están determinadas por la razón pero existen tambien factores o favoreciemientos, como el amor, el odio, la simpatía, el orgullo, etc. que también ejercen su influencia.
Entonces, la buena voluntad, se manifiesta en cierta tensión o lucha con estos factores, como una fuerza que parece oponerse.
Si una voluntad puramente racional sin influencia alguna de las inclinaciones fuese posible, sería una voluntad buena.
Bibliografía:
Teoría. Anuario de filosofía, vol.1, pags. 9-12, México, UNAM, 1980.
Rico Gómez, M. Platón. Critón (edic. bilingüe), Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1986. Immanuel Kant. Fundamentación para una metafísica de las costumbres. Alianza Editorial, 2002 - 222 páginas, México.
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